Estimado (e invisible) lector,
Me veo en la obligación de dirigirme a ti para comunicarte que tras más de cinco años al frente de la sección de cine de Supernovapop, he decidido dejar esta responsabilidad y dar carpetazo a un ciclo. Los nuevos retos profesionales, las agendas apretadas y la imposibilidad de dedicar a este oasis de libertad periodística la dedicación que se merece son los motivos que me han llevado a tomar esta meditada decisión.
Se me hace extraño dirigirme a alguien a quien no he conocido, pero tanto si eres un seguidor fiel de esta web, un esporádico visitante, un recién llegado o si estás leyendo estas líneas por pura casualidad; tanto si eres un gran amante del cine, un modernito con aires, un garrulo con el pelo en forma de cenicero o una dulce jovencita en busca de emociones, espero que la hayas disfrutado tanto como yo.
Ha sido un auténtico placer escribir para ti, acudir a pases, festivales, eventos, entrevistas, ruedas de prensa surreales (alguien debería crear una teleserie sobre el mundillo de los redactores cinematográficos, plagado de personajes sorprendentes), etc, dejarme horas frente al ordenador para que pudieras conocer lo que interesa ver y lo que no. Siempre desde un punto de vista personal, ya que ¿existe algo más subjetivo que hablar sobre cine?
Compruebo que me va a resultar imposible redactar las palabras adecuadas, así que me remitiré a un texto que escribí hace 3 años y que aún hoy es válido y adecuado para definir lo que ha sido esta inolvidable experiencia:
El pasado 20 de enero de 2003, la sección de cine de Supernovapop nació con balbuceos, discreción y un claro objetivo: convertirse en el referente de todo cinéfilo decepcionado por el lamentable estado de la prensa y la crítica cinematográfica nacional. Las sumisiones a las películas más poderosas económicamente, los vergonzosos intereses empresariales, las toneladas de morralla, las frías cifras de taquilla, los cotilleos amorosos en la línea de la prensa del corazón y el desconocimiento general definen un panorama ciertamente desolador.
"El cine es como una batalla: amor, odio, accion, violencia y muerte. En una palabra: emoción", decía Sam Fuller en Pierrot el loco, de Jean-Luc Godard. Y en dicha línea, estas páginas han deseado convertirse en un estandarte deslenguado, vitriólico, visceral y romántico de la cinefilia.
Muchas gracias por prestarnos tus ojos.
Hasta siempre,
José E. Rubio.