No habían dado las diez y Nick Cave, el último de la fila de los Bad Seeds, ya ejercía sobre el escenario del Polideportivo Antonio Gasca, absolutamente inoportuno escenario del segundo de sus conciertos en España. Pero el bueno de Cave está curtido en muchas batallas y, transcurridos los quince minutos de cortesía, puso a funcionar a Mick Harvey y Warren Ellis para, en cuestión de “Red Right Hand”, “Tupelo” y “The Ship Song”, poner los instrumentos en su sitio, prepararse el terreno para otra demostración de carisma y, por encima de todo, fardar de su controvertido último largo. Dig, Lazarus, Dig!!!, pese a sonar generosamente toda la noche (“Moonland”, “Hold On To Yourself”, “Midnight Man” y el single homónimo, francamente mejorado sobre las tablas, entre otras), apenas obstruyó el discurrir del concierto e, incluso, ofreció excelentes excusas para darle una cuarta oportunidad.
Cave besó su camiseta de Grinderman al final de la actuación. Ya veremos si pueden competir.
Es lo que tiene, supongo, moverse como Nick Cave, cantar como lo hace y comandar una nave de lujo: The Bad Seeds, y ya van un puñado de ocasiones, volvieron a demostrar un nivel técnico asombroso y, claro está, que han vivido mucho juntos. Sólo cabe reprochar, quizás, cierta falta de sintonía entre los dos baterías. Desconozco si gusta de apurar sus canciones sobre el escenario, pero lo cierto es que no es habitual ver a Nick Cave mandando parar a su banda en más de una ocasión. No lo es menos que en San Sebastián sobraron buen humor y relajación, hasta el punto de que Cave se atrevió a olvidar unas cuantas estrofas de cierto hit de su repertorio, reírse de ello y, ya por última vez, sugerir a Mick Harvey que se las recordara.
En última instancia, se trata de accidentes (¿y “The Weeping Song”?) que se quedan en nada cuando llega la hora de apurar el final y suenan “Straight To You” o “Your Funeral... My Trial”. Tiene algo especial Nick Cave cuando se acerca por los dominios de Henry´s Dream o el propio Your Funeral, My Trial. ¿Será una cuestión de responsabilidad ante la obra de arte perfecta? De nuevo, lo ignoro, pero lo que sí tengo claro es que cuando Nick Cave se lanza a por “Deanna” es muy difícil resistirse. Al menos en San Sebastián, a lo largo de dos magníficas horas, fueron muy pocos los que lo hicieron. Puede que la sombra de Blixa Bargeld siga siendo alargada o, si cabe, se echaran de menos temas de Abattoir Blues-The Lyre of Orpheus, pero lo de estos caballeros sigue siendo excepcional. Por cierto, Cave besó su camiseta de Grinderman al final de la actuación. Ya veremos si pueden competir.