El 22 de Noviembre de 2001 James se despedían desde el mismo escenario en el que ahora celebran su nueva reunión. Entonces el concierto fue muy especial y en cierta medida insuperable, con lo que el listón que ellos mismos tenían era muy alto como para poder superarlo. Es cierto que lo intentaron con mucho más ahínco que en la edición del 2007 de Summercase pero aún así, es difícil ver a los James de hoy como los James de entonces –recordemos su primera actuación en el 92 en un Aqualung semivacío-, aunque eso ya no importe a nadie en absoluto. Más si cabe cuando Tim Booth sale al escenario, se sienta en una banqueta y dice “este va a ser un concierto muy extraño”, parece ser que durante la prueba de sonido sufrió un percance y se hizo un esguince en un tobillo, así que para rabia suya y desilusión general, sólo pudimos disfrutar de su histrionismo físico de cintura para arriba.
James triunfaron en Madrid, acercándose a ese concepto de banda de estadio con el que Tim siempre soñó
Con estos preámbulos empezaron haciendo “Born Of Frustation” y “Come Home”, metiéndose a los nostálgicos en el bolsillo, sin que ambas canciones consigan recuperar la magia de sus grabaciones originales, tal vez no se les pueda pedir más, agradeciendo que las toquen. El concierto tuvo como dos partes, todo lo que pasó antes de “Sit Down” y todo lo que vino después y es que en la primera parte introdujeron su nuevo trabajo Hey Ma, del que sus canciones no terminan de destacar en un repertorio dirigido a esa mezcla de fans de toda la vida (los menos) y los recién llegados (la mayoría) que han conectado con el grupo a través de recopilatorios y sobre todo de ese estupendo disco llamado Pleased To Meet You.
La mejor noticia fue la vuelta al grupo de Andy Diagram (antiguo componente de los míticos The Pale Fountains y miembro original de James que había desaparecido del mapa), con su trompeta y su actitud intacta desde los principios de la banda, dio el toque preciso para conectar pasado y presente con energía. Gracias a él y a la actitud del grupo, los momentos más intensos se empezaron a lanzar a lo largo de casi dos horas de set, el primero “Ring The Bells” que en su repertorio siempre es una apuesta segura y más tarde canciones tan especiales como un “Sit Down” un tanto atípico con comienzo acústico, para llegar a “Sound” (o ese himno que Tim compuso cuando sus intenciones eran ser tan grandes como U2), es en este tema donde James ya podían firmar su rotundo éxito con la complicidad de un público entregado que recibió “Tomorrow” como lo mejor que les había pasado en sus vidas. Justo aquí llegó el climax (donde debería llegar en todos los conciertos). Acaba el concierto en sí y empieza el bis, ya nada les podía parar y mucho menos si guardan para el final “Getting Away With It” y un “Sometimes” que culminó con todo el público cantando la canción mientras la banda les miraba visiblemente emocionada desde el escenario. Es ese momento que los grupos desean, donde se dan el baño de multitud, donde los espectadores participan con el corazón en la mano, donde se olvida que la música es un negocio y que James han vuelto por eso, es decir, el momento de la celebración y de que la ¡música mola!. Tras el subidón, los cohetes, se despiden con “Laid” y dejan subir al público al escenario, abrazos, besos, más fiesta, apoteosis. No sé porque pasó, pero pasó y en el recuerdo tenemos que después de más de veinte años haciendo música y doce discos en su haber, James por fin triunfaron en Madrid, acercándose un poco más a ese concepto de banda de estadio con el que Tim siempre soñó.