Tras una larga espera The Sunday Drivers entregan su tercer disco, "Tiny Telephone", con más serenidad que con su celebrado "Little Heart Attacks", pero con la misma dosis de autocrítica a la que suelen acostumbrar. Un disco que recoge la necesidad de hacer canciones redondas, decidiendo no ofrecer, ni grandes sorpresas, ni grandes cambios, simplemente regalando algunas de las mejores canciones de su carrera.
Hace poco alguien me dijo que cuando una persona dice que lo tiene todo hecho en esta vida, es el primer síntoma de que todavía le queda mucho por hacer. Una revelación que tras la conversación con cuatro de los seis componentes de The Sunday Drivers (Jero, Lyndon, Miguel y Fausto), alegra descubrir que también ellos piensan igual. Algunos lo llamarán buen disco de transición, otros el gran disco, el resto, un disco poco sorprendente y continuista. Tras las pertinentes escuchas, podríamos firmar cualquiera de esas afirmaciones, pero ésta es la sección en la que los que se mojan, son los verdaderos protagonistas: los creadores de "Tiny Telephone".
Tres años desde "Little Heart Atttacks", cambios en la formación, la grabación del disco en San Francisco hace un año, rumores de separación... ¿Qué ha pasado en este tiempo en Sunday Drivers?
Jero: Lo primero que pasó es que algo más de un año después de sacar el disco en España, se sacó en Francia, eso supuso empezar de cero con el disco. Gira por el extranjero, festivales y demás, un poco después nos embarcamos en la gira de Un-Pop Classik con orquesta y eso fue bastante arduo. Hemos estado casi dos años presentando el disco anterior. En mayo del año pasado nos fuimos a grabar el disco que se terminó de grabar en abril y estaba previsto que saliera después del verano, pero coincidió con la revisión de nuestro contrato con Mushroom, nos embarcamos en pseudodiscusiones, no llegábamos a acuerdos y se pasó el plazo de sacarlo después del verano. Todo se alargó hasta que encontramos el momento adecuado en el que sacarlo. Nos sucedió también que tuvimos que parar un poco, porque tantos conciertos y tanto tiempo conviviendo con otras seis personas, al final termina agotando mentalmente. Pensamos que era mejor tomar aire que seguir por seguir.
Teniendo en cuenta que hablamos de unas canciones que se grabaron hace un año y que se compusieron hace mucho más. ¿No quedan demasiado lejanas en vuestra cabeza?, ¿cuesta afrontarlas ahora?
J: Es lo malo, lo malo de alargarse en el tiempo es que lo que es nuevo para el resto de la gente, para nosotros empieza a ser muy pronto un poco antiguo.
Miguel: Pero está el reto de tocarlas en directo.
Fausto: Y también el reto de aprendérnoslas de nuevo (risas)
Tuvisteis claro donde y como queríais grabar "Tiny Telephone", ¿qué os llevó a decidir saltar el Atlántico y grabar con Brad Jones, tras haberlo hecho aquí con Jose Mª Rosillo en vuestro anterior disco?, ¿buscabais algo exactamente?
J: Sólo teníamos claro que queríamos salir de aquí, no porque aquí no pudiéramos hacer cosas buenas, sino porque queríamos salir un poco de nuestro entorno. Estar en un sitio todos juntos metidos, exclusivamente dedicados a grabar. También teníamos claro el método con el que queríamos hacerlo, como si fuera una grabación todos juntos en directo. El resto de cosas han sido casualidades y opciones como podían haber sido otras. Por suerte la primera opción fue San Francisco, pero que si hubiera sido Copenhague, nos hubiésemos ido igual. Hay gente que piensa que puede habernos influido el grabar en San Francisco, pero creo que el resultado hubiese sido el mismo si hubiéramos grabado en Praga.
Tal vez nos ayude un poco recibir malas críticas, hasta ahora todas han sido buenas y eso no es normal
Tras el éxito con Little Heart Attacks -se habla de cifras tipo 30.000 copias vendidas en toda Europa y en concreto unas 8.000 en nuestro país-, ¿cómo se queda el cuerpo a la hora de afrontar la grabación de un tercer disco?
L: La presión está en hacer buenas canciones, creo que la presión luego la ejercéis vosotros, no queríamos hacer un disco para que le gustara a la gente sino a nosotros mismos.
J: Somos un grupo tan exigente con nosotros mismos que superar ese nivel nos hace ser más inmunes a otro tipo de presiones.
El disco os ha llevado a tocar mucho en nuestro país, pero poca gente sabe la cantidad de conciertos y festivales que habéis hecho fuera. Hablarme un poco de esos conciertos y de los momentos más especiales y anécdotas que habéis vivido en esa gira fuera del país.
J: Lo que nos ha pasado es que han sido saltos muy repentinos, de repente sale el disco en Francia y te ves en algunos festivales tocando al lado de grupos que te gustan, que escuchas y que son bastante grandes. Te deja flipado y sorprendido con una mezcla de disfrute y responsabilidad. Todo han sido experiencias muy buenas.
L: Estar en el camerino al lado de grupos como Queen Of The Stone Age te hace plantearte el hecho de: ¿qué coño hago yo aquí?. Una sorpresa fue en Grecia, sin haber ido nunca a tocar allí y estando en un cartel con otros tres grupos como Editors, Dandy Warhols y Franz Ferdinand, alucinamos con que todo el mundo cantara "On My Mind".
F: El problema es que las demás no se las sabían (risas)... Yo recuerdo poder ver un partido de fútbol, del pasado mundial entre Inglaterra-Portugal, con los Arctic Monkeys o tocar en un festival en Bretaña delante de 50.000 personas cerrando el cartel después de Iggy Pop.
J: Es muy distinto a España, allí te meten en todo el tinglao, aquí no te hacen mucho caso.
M: Es normal, allí eres guiri.
¿A qué creéis que se debe un éxito sin demasiados precedentes fuera de nuestras fronteras, para un grupo, digamos independiente?
J: Supongo que es un poso de complejo: ¿cómo un grupo de Toledo puede hacer canciones ni la mitad de buenas que un grupo de Leeds?. Eso se da como un hecho que no puede suceder. En cambio un grupo de fuera que es similar a un grupo de aquí siempre tendrá más repercusión en nuestro país.
L: Creo que es muy importante en los medios de comunicación en los que sales. En Francia hicimos un programa de tele y después de ese día vendimos cinco veces más de lo que habíamos vendido hasta entonces.
J: Es importante saber que los medios de los que dispone nuestro sello en Francia no son los mismos con los que cuenta Mushroom. En Francia puedes ir a catorce emisoras de radio grandes, aquí sólo puedes optar a Radio 3.
Hay varios cambios en este disco que son bastante evidentes, uno de ellos es la menor presencia de Hammond (excepto en canciones como "Paranoid"), suplidas con otro tipo de arreglos. ¿Cómo habéis planteado esa salida y entrada de elementos para vuestras canciones?
J: Las canciones y como las acepta cada uno, es lo que marca el arreglo de la canción. Si no hay más teclados es porque no nos dio la impresión de que las canciones lo pidieran.
M: No había que forzar el tema del Hammond, hay otras cosas como Rhodes o Wurlitzer que quedan muy bien.
F: A mi personalmente me gustan más los teclados de este disco que del anterior.
También las canciones son más homogéneas, también en cierto modo más clásicas, pero a la vez, muy Sunday Drivers. ¿"Little Heart Attacks" era más un disco para probar cosas diferentes y "Tiny Telephone" una conclusión de lo que sacáis en claro de aquel disco?. ¿Cómo veis este disco dentro de vuestra carrera?
J: Nos cuesta mucho comparar nuestros discos, no pensamos en hacer cosas que no hicimos en otros discos. Dependemos mucho de las canciones y de que nos gusten a los seis. Es difícil que dos discos o tres canciones nuestras suenen parecidas, el hecho de que tal vez te resulte más homogéneo pueda ser por el método de grabación. Cuando yo escucho el disco, bueno cuando lo escuchaba (risas)... creo que se acerca más a lo que es el grupo en directo y eso está buscado premeditadamente.
En Francia puedes ir a catorce emisoras de radio grandes, aquí sólo puedes optar a Radio 3
El disco comienza con "Rainbows Of Colours", una canción muy rítmica, como también lo es "Do It" y se aprecia que en este disco priman arreglos, estructura y ritmo, sobre melodías. ¿Era algo que os interesaba para este disco conscientemente?
J: No es darle menos importancia a las melodías, pero esta vez sí nos hemos fijado más en estructuras y en la base rítmica, simplemente porque grabamos en directo y la base rítmica tiene que ir clavada y eso es de lo que más orgulloso estoy, creo que la base rítmica, bajo y batería, en este disco, es cojonuda.
M: Además como Brad Jones es bajista ha puesto un especial interés en el tema de la base rítmica. En "Rainbows Of Colours", queríamos experimentar por eso acaba tan instrumental, creemos que no es necesario que la voz principal esté presente desde el minuto cero al minuto tres.
J: Supongo que es madurar musicalmente. Hace cuatro años meter dos minutos de instrumental no nos parecía tan interesante, pero ahora nos flipa.
En esta evolución habéis roto con la inmediatez del pop británico (tipo The Charlatans o Ocean Colour Scene, que ya son pasado) y la conexión sixties, buscando algo más de rock americano tipo Wilco (los primeros Wilco). ¿Sois conscientes de ese cambio?, ¿en que consiste el cambio en vuestra opinión?
J: Si oyes menos Hammond ya te va a parecer menos sixties. La instrumentación determina eso, además de que ya no escuchamos lo mismo que hace cinco años.
L: A lo mejor en el otro disco se notaba más, no es que quisiéramos sonar exactamente a The Beatles, pero si había tal vez una intención más clara que con este disco. En vez de pensar en sacar por ejemplo una guitarra como George Harrison intentamos hacerlo más como The Sunday Drivers, algo que sea más nuestro.
¿Ya sabéis entonces qué es lo vuestro?
L: Estamos todavía buscando. En mi opinión creo que todavía tenemos que hacer el disco definitivo completamente Sunday Drivers, espero que tengamos una larga carrera. Aunque de momento éste me parece el mejor disco de The Sunday Drivers.
F: De todas formas tal vez nos ayude un poco recibir malas críticas, hasta ahora todas han sido buenas y eso no es normal. Todas nuestras críticas sobre nuestro propio trabajo son malas. Salvo ocasiones puntuales, nunca hemos hecho un concierto bueno o una canción buena. Es como verte en las fotos, nunca terminas de gustarte (risas)
J: Nosotros somos cada vez más hijos de puta con nosotros mismos. La autoexigencia es algo que tendría que tener todo el mundo en cualquier curro.
¿Qué cosas cambiaríais del actual estado de cosas con respecto a la industria discográfica, promotores, medios, festivales o circuito de salas en nuestro país?
F: Lo más destacable es que cuando sales fuera te das cuenta de la profesionalidad que hay en la salas, es increíble el cambio, la gente que trabaja en esas salas tienen su profesión y su seguridad social. En la mayoría hay técnico, cocineros que te hacen la cena antes de tocar y gente que trabaja de verdad en esto.
M: Hay veces que falta interés en determinados medios.
J: Falta exigencia en todos los trabajos relacionados con la música. En Francia ser programador o ser músico, es una profesión, supongo que tendrán más subvenciones y apoyos desde el Estado. Con respecto a los sellos, creo que cada vez hay más grupos que autoeditan sus discos y el trabajo de una discográfica está pasando a ser obsoleto. En ese sentido me parece irrisorio lo que un grupo gana de vender discos, la solución es no tener discográfica pero te faltaría promoción, con lo cual es un círculo vicioso. Nosotros estamos contentos con como han ido las cosas hasta el momento y estamos contentos de como estamos.