FECHA DE PUBLICACIÓN: 2007-04-22
AUTOR: César Luquero
“Boxer”, la cuarta entrega de The National, es un disco maduro y confesional. Profuso en arreglos pero a salvo de cualquier desmesura, les confirma como una de las voces más personales del reciente rock norteamericano.
Con "Alligator", su anterior trabajo, The National consiguió imponerse a una biografía -cinco jóvenes que abandonan la provincia para triunfar en la gran ciudad dejándolo todo por el rock & roll- que amenazaba tormenta. Tras catar las mieles de algo parecido al éxito, el quinteto de Cincinnatti afincado en Brooklyn utiliza "Boxer" para reconciliarse consigo y con los suyos a través de doce canciones que funcionan como un convincente todo. Matt Berninger (voz) y Aaron Dessner (guitarra) han volado hasta Madrid para explicar a la canallesca española de qué va éste nuevo disco, en el que resuena el eco de artistas como Leonard Cohen, Tindersticks y Nick Cave aunque con aporte extra de energía. Escuchémosles.
Hablamos durante la promoción de "Alligator" y Matt confesaba estar bastante asustado ante lo que podía pasar con ellos en el futuro. Decía que habían hecho una apuesta a todo o nada con The National y el que las cosas pudieran salir mal le llenaba de inquietud. ¿En qué estado anímico afrontáis esta nueva etapa?
Matt: Es cierto lo que dices, quizá en España no tanto, pero nos costó bastante sacar adelante "Alligator". Hasta finales de 2005 las cosas no empezaron a ir verdaderamente bien, y ahora eso ha cambiado. De entrada, no estamos asustados como entonces, estamos más relajados y tenemos más confianza. Eso puede ser peligroso también, porque como las cosas fueron bien con el anterior disco podíamos caer en la repetición.
Ese miedo, esa incertidumbre, ¿puede llegar a ser algo positivo en el aspecto creativo?
Matt: Probablemente. No es fácil hacer canciones buenas, que te gusten, eso es todo un desafío. Afrontar los miedos y los desafíos al final es mucho más excitante, te da más fuerza enfrentarte a las composiciones así que hacerlo de una manera más fácil. Eso incluso puede llegar a ser aburrido. Ese estado de alerta me acerca a las canciones que quiero conseguir en realidad, es un impulso en cualquier caso, aunque unas veces salga bien y otras no.
Nuestros tres primeros discos eran buenos pero no se comieron un rosco, nadie los escuchó
Y ahora que habéis superado la prueba a que os sometía "Alligator" ¿Qué crees que os dio exactamente aquel disco?
Matt: No lo sé. Nuestro éxito es modesto, ni somos ricos ni nada por el estilo, pero fue muy satisfactorio todo lo que pasó. Con este nuevo disco sólo pretendíamos hacer buenas canciones, canciones que nos hicieran felices, poniendo todo lo mejor en ellas. Nuestros tres primeros discos eran buenos pero no se comieron un rosco, nadie los escuchó. Aun así eran trabajos que nos gustaban y que nos hacían sentir bien. Con "Alligator" la gente por fin nos hizo caso, nos escuchó, pero creo que hicimos lo que teníamos que hacer desde el principio.
Decías que "Alligator" reflejaba vuestro miedo a convertiros en todo aquello que no queríais ser. ¿Cuál es el asunto central en "Boxer"?
Matt: Creo que el tema de este disco es el temor a perderse a uno mismo, a convertirte en un mal novio, a perder el contacto con tus amigos de toda la vida y con la gente que siempre ha estado cerca de ti. Creo que la causa principal es que con "Alligator" estuvimos mucho tiempo fuera de casa, de gira, y eso influyó en nuestras relaciones, no sólo con nuestras novias o novios, también con la familia y amigos. Se volvieron muy frágiles y en algunos casos sufrieron daños. De alguna manera, "Boxer" es la forma en que intentamos volver a poner en orden nuestras relaciones después de todo eso. A veces es muy fácil quedarse sólo, ser egoísta...bueno, no egoísta, pero sí convertirse en alguien que evita a los demás y en general a todo lo que le rodea. La idea central del disco es esa: el miedo a perder contacto con los tuyos por el hecho de tener el trabajo que tenemos, pero también el miedo a perder el contacto con todo lo demás y no querer saber nada de lo que ocurre en el mundo.
¿"Boxer" os ha servido, a vosotros y a vuestra gente, como terapia?
Matt: Yo creo que sí. Los textos de este disco no han solucionado nuestros problemas, pero al menos han servido para que podamos expresar las cosas que nos preocupan.
Aaron: La música de este disco no es el típico rock para ser tocado y escuchado a todo volumen. Es música que nace en nuestra habitación, de estar sólo, es música reflexiva y de búsqueda y por tanto puede ser música medicinal, hipnótica, que remite a algo muy interno.
Matt: Hemos podido hablar de algo que no es particular ni nos sucede a nosotros exclusivamente. Todos hemos pasado de ser unos críos a hacernos mayores, y parece inevitable que al crecer se pierdan las relaciones con la gente que de verdad te importa. Eso le pasa a todo el mundo.
Pienso que Nueva York se ha filtrado en las canciones como atmósfera o fondo sonoro
La mayoría de la gente que trabajó con vosotros antes repite en "Boxer". ¿Por qué?
Matt: Padma Newsome es un buen amigo nuestro; en realidad es un miembro más del grupo desde hace tiempo. Siempre ha estado ahí mientras escribíamos y grabábamos. Peter Katis es una gran persona, un increíble ingeniero y productor que siempre aporta su opinión cuando aparecen las discusiones durante el proceso creativo. Eso nos ayuda mucho y le consideramos un miembro más del grupo. Desde luego que con ambos hay una gran relación y su colaboración es muy importante, pero aparte de ellos hay más gente que ha colaborado en "Boxer" con la que no habíamos trabajado antes, como Sufjan Stevens, que toca en dos canciones; o Marla Hansen y Thomas Bartlett.
¿En qué temas colabora Sufjan Stevens?
Aaron: En "Racing like a pro" y "Ada". Él es mi vecino, un amigo, mi hermano toca en su banda además, así que un día le dije "ven, toca un poco el piano". En cuanto a Thomas Bartlett, pues es otro amigo que tiene un grupo llamado Doveman y ha metido teclados en unas cuantas canciones del disco. La verdad es que nos gusta implicar a la gente.
Vuestro barrio está lleno de músicos...
Aaron: Hay muchos, desde luego. Pero vaya, es que Sufjan vive a la vuelta de la esquina y hemos llegado a ser buenos amigos, hemos colaborado en varias cosas y tenía sentido colaborar. Nosotros tocamos el piano pero tampoco somos unos hachas y teníamos un par de canciones escritas con unos arreglos de piano que pedían mucha expresividad, así que mejor que las tocara él.
Una de las bazas del disco es la atmósfera que transmite, la cual no se diluye en ningún momento. ¿Formaba parte del plan?
Matt: Cuando comenzamos a trabajar en él no sabíamos qué queríamos hacer exactamente. Nos parecía que teníamos buenas canciones y que estas eran lo suficientemente atractivas, pero no nos dimos cuenta de cómo llegaban a funcionar juntas hasta el final del proceso, y la verdad es que fue una grata sorpresa.
El disco está lleno de arreglos y detalles, pero habéis conseguido que nada parezca estar de más. ¿El trabajo con los arreglos ha sido de suma o de resta?
Aaron: La mayoría de los arreglos estaban escritos e incluso grabados. En algunos casos hemos optado por eliminar, a veces incluso partes enteras de una canción. En "Brainy", por ejemplo, quitamos bastantes cosas el último día de trabajo. La verdad es que hemos probado un montón de cosas distintas sobre todo buscando el trabajo con la textura de cada canción, eso es lo que buscábamos y creo que lo hemos encontrado con este disco mucho más que con el anterior.
¿Cuánto de Nueva York hay en este disco?
Matt: Creo que mucho. Llevamos diez años viviendo allí y cuando llegamos a la ciudad procedentes de Ohio era un lugar casi irreal, romántico, pero preserva ese grado de fascinación y de misterio. Pienso que Nueva York se ha filtrado en las canciones como atmósfera o fondo sonoro.