Una de las uniones más explosivas de los últimos años para el pop independiente de este país, da como resultado un mini-lp titulado Verano Fatal, una serie de actuaciones en directo y por supuesto una oportunidad única para saber lo que puede deparar que dos artistas tan distintos –en el fondo tan parecidos- compongan juntos, convivan, se expresen juntos.
Malasaña. Un bar cualquiera. Christina y Nacho. Altos, rubios, de negro y escondidos tras sus gafas de sol. Objetivo: charlar largo y tendido de un disco que aunque muy corto (siete canciones en apenas media hora) resulta muy sugerente, muy compacto, atractivo, como las personalidades que se esconden tras su creación. Procesos espontáneos de composición y grabación, confrontación entre ficción y realidad, ejercicios de tolerancia, de autoreferencias, homenajes, juegos lingüísticos, simbolismo, metáfora, guiños y respeto mutuo. Una mezcla contundente que en el idioma musical se traduce en canciones vitales que son mucho más que un experimento. En boca de sus artífices un orgullo y algo muy personal. Os invitamos a sumergiros en esta larga entrevista en la que ambos se entrelazan con los finos hilos del artista y el personaje. La historia empieza aquí, hacemos chás y aparecemos a su lado.
Creo que vuestra reunión es una propuesta que surge desde la revista Rockdelux. ¿No estaba ya en vuestra cabeza con anterioridad?
Nacho Vegas: En principio sí, ha surgido tras la propuesta de Rockdelux pero eso simplemente nos ha dado la excusa suficiente para ponernos las pilas con los plazos y juntarnos porque siempre hablábamos pero nunca nos poníamos de acuerdo, somos los dos muy desorganizados.
¿Cuando surge en vuestra cabeza la idea de hacer algo juntos?
N.V.: A mi me gustaba lo que hacía Christina desde hace mucho tiempo y contacté con ella hace unos cuantos años, en 2001 yo creo. Ella no me conocía en aquellos momentos, le propuse hacer algo, pero ella estaba viviendo en Nueva York por aquel entonces. Cuando volvió a España nos conocimos en un Primavera Sound en el que tocábamos los dos, fuimos coincidiendo, poco a poco ella fue conociendo también mis discos y fuimos hablando de hacer algo con el tiempo.
Christina Rosenvinge: Él me mandó un e-mail, pero por aquel entonces yo no había oído hablar de él nunca, pero ya me mencionaba a su grupo Manta Ray. Cuando volví a Madrid compré todo lo que pude de él y me gustó mucho. Vi realmente que no era una propuesta arbitraria sino que teníamos algo que ver y que teníamos un terreno común que podía desarrollarse.
En vuestra opinión ¿cual es ese terreno en común entre vosotros?
C.R.: Los dos le damos mucha importancia a las letras y sobre todo nos gustan canciones que tienen un punto intimista, los dos nos desarrollamos mejor en ese terreno que en uno más ruidoso, aunque también nos gusta hacer ruido eventualmente. Tenemos muchas referencias parecidas además. Nacho a mí me parece que es un músico que trasciende a su generación y que no es víctima de la moda del momento, es un autor a la manera clásica, que utiliza fórmulas que llevan funcionando mucho tiempo pero de una forma totalmente personal. Me interesa mucho el punto en el que él reinventa lo inventado.
N.V.: Aunque venimos de sitios diferentes creo que de alguna manera terminamos confluyendo en unos referentes comunes. Cuando yo empecé a escuchar a Christina ella tenía referencias muy dylanianas, al principio de todo cuando estaba con Alex y Christina todo el pop francés y eso, mucho Dylan y los Rolling. Después en esta última época se acercó a sonidos más contemporáneos sin olvidar esas referencias. Digamos que yo hice un poco lo mismo pero a la inversa, yo crecí con The Smiths o Sonic Youth y de<
Cuando nos planteamos hacer esto para mi colaborar con Christina era una forma de rendirle homenaje y mostrarle admiración por sus canciones
Curiosamente las letras de este disco muestran muy bien esos mensajes que os mandáis casi como contando una historia verídica, con una forma de narrar muy interesante en la que no se sabe si lo que contáis es autobiográfico o no. ¿Esa ambigüedad es la que queríais transmitir?
C.R.: Todo eso es un juego en realidad ¿sabes?. ¿Autobiográfico?, en realidad la biografía real es un accidente, la realidad es un accidente y muchas veces cuando escribes una historia, reescribes tu historia en otras directrices, escribir te da esa posibilidad de utilizarte a ti o a otros para reescribir la historia y siempre tomas elementos de la realidad y elementos de la fantasía. Por eso se llama ficción (risas).
Tal como está escrito este mini-lp ¿podríamos hablar de una historia cronológica con principio y final?
C.R.: No, nunca lo ordenamos de esa manera, habría sido divertido hacerlo de esa manera, pero no. Tal vez la etiqueta de este disco podría ser ficción autobiográfica, ¿qué te parece esa etiqueta? (risas)
N.V.: Sí, no está mal. A mí siempre me da dudas la palabra autobiográfico. Me parece más un estilo periodístico. Ficción autobiográfica estaría bien, muchas veces hay que recurrir a la ficción para contar cosas más de verdad que si cuentas la propia realidad. De todas formas la realidad es una buena materia prima pero las propias canciones tienen que trascenderla y transformarla en verdad.
C.R.: Además funciona en las dos direcciones. Unas veces escribes sobre algo en concreto que ha ocurrido, pero si escribes sobre algo que no ha ocurrido muchas veces eso se acaba convirtiendo en realidad, es decir, muchas veces funcionan como premoniciones, que es una cosa de la que se habla en una de las letras.
N.V.: Hablamos de eso en una de las conversaciones que tuvimos en Gijón y es cierto que es una cosa que no sé como explicar, porque no tiene explicación lógica, pero muchas veces las canciones son premonitorias. A veces escribes algo que no sabes muy bien por qué lo escribes y al cabo de un tiempo te das cuenta de que tenía alguna razón porque realmente ha ocurrido. Precisamente estuvimos hablando de una escritora que me gusta mucho, Carson McCullers, que decía que todo lo que había escrito le había sucedido o le sucederá. Esa es la imagen que tiene jugar con la ficción y la verdad. Aparte de la realidad como materia prima, también está la imaginación que es algo muy íntimo, es algo que sucede en tu cabeza, que es algo tan íntimo y tan tuyo como lo que te sucede, o más todavía. El punto onírico da lugar a algo que resulta muy revelador.
¿No puede dar un poco de vértigo pensar que las letras puedan ser tan premonitorias?
C.R.: No funciona tampoco de una manera tan automática, sino sería fantástico (risas)
N.V.: Podría escribir que me tocara la lotería y a cobrar (risas). Funciona de una manera más inconstante.
¿Puede ser entonces que sólo funciona a nivel simbólico más que práctico?
C.R.: Sí efectivamente, a mí me ha ocurrido escribir canciones que eran poéticas y muy herméticas en las que yo escribía frases porque me gustaba como sonaban y que no sabía que significaban y de repente esas frases han tomado sentido con el tiempo y de una manera clar
Nacho a mi me parece que es un músico que trasciende a su generación y que no es víctima de la moda del momento
Sois músicos que siempre os rodeáis para vuestras grabaciones de gente de confianza ¿cómo habéis hecho para juntar a la banda que os ha acompañado en la grabación?
C.R.: Yo he contado con Charlie Bautista, que es mi complemento ideal, él tiene todo lo que yo no tengo y hace todo lo que yo no puedo hacer.
N.V: La idea era que cada uno tuviera un músico de confianza. Christina se trajo a Charlie y yo quería contar con Xel Pereda, que además grabamos el disco en su estudio y como estábamos en Gijón la base rítmica eran mi batería Manu y Luis, un bajista con el que yo apenas había tocado pero que conocía de sobra. Nos apoyábamos cada uno en nuestros escuderos. Tal vez fue lo más difícil, los primeros días…
C.R.: Encajar unos con otros. No fue fácil, tampoco fue una luna de miel desde luego, hubo fricciones, momentos tensos, ha habido de todo, la situación ha ido mejorando con el tiempo. Cada vez nos hemos ido entendiendo mejor y TO-LE-RAN-DO (risas) -es que tenemos una pelea sobre el significado de esta palabra- tolerando las debilidades o las manías del otro. Los dos somos bastante jodidos, no sé quién más, yo sonrío más pero Nacho es más amable en el fondo.
N.V.: Tampoco sonríes tanto, no te creas que eres ahí…
C.R.: ¿Yo? vamos una tarta de fresa.
N.V.: La cosa es que a la vez que nos íbamos conociendo en el estudio y sabiendo donde estaban nuestros puntos débiles teníamos que acoplarnos, nos fuimos conociendo en el plano personal y eso hizo que todo fluyera y que a pesar de que al principio todo fue muy difícil había mucha comunicación fuera del estudio y pudimos terminarlo sin problemas.
Una vez terminado el disco y después de escucharlo ¿veis que ha resultado un disco personal para cada uno de vosotros?
C.R.: Sí, es absolutamente personal, no es como el homenaje que he hecho hace poco a Leonard Cohen, que es un trabajo muy bonito, pero era como un trabajo de encargo. Este disco para mí era absolutamente personal. Está hecho en combinación con Nacho pero hay tanto de mi como en cualquier otro mío.
N.V.: No es un ejercicio que podría ser simplemente una colaboración para ver como podemos sonar de bonitos los dos juntos. Lo compusimos juntos y lo considero un disco muy personal y especial porque nunca había escrito canciones con nadie y un disco que no podría haber sucedido más que como sucedió. Es un disco diferente pero tan importante como cualquiera de los que he hecho.
¿Dentro de vuestras largas trayectorias en solitario ¿qué significa este disco ahora mismo: un paso adelante, un experimento, una suerte el poder haberlo hecho, algo de lo que estar simplemente orgullosos, una experiencia que no queréis volver a repetir?
C.R.: Yo estoy muy contenta, el resultado me parece muy inesperado, lo he estado escuchando muchísimo últimamente. Esta es una profesión fantástica en la que puedes trabajar solo o puedes vivir este tipo de situaciones en las que puedes hacer algo a medias. Para mí ha sido una oportunidad única y para mí es un disco totalmente propio.
N.V.: Estoy muy orgulloso de este disco y para mi supone marcar una época de transición, quería tomarme un tiempo después de Desaparezca Aquí para saber cuál iba a ser mi siguiente disco pero no quería dejar de hacer canciones; po