FECHA DE PUBLICACIÓN: 2008-04-04
AUTOR: César Luquero
Desde hace algo más de tres años, Adrede protagoniza un intenso boca-oreja que habla de grandes canciones y un directo a la altura de las mismas. Adrede, debut del cuarteto madrileño, convierte el zumbido del rumor en grito de certeza: estamos ante un grupo distinto, al que merece la pena cuidar.
Guitarras eléctricas en canal limpio, una base rítmica instruida en las artes del jazz, textos en castellano tocando fibra común y hechuras de rock aflamencado. Sobre el papel, la propuesta de Adrede es mucho menos original de lo que parece, pero la personalidad de sus cuatro componentes –Sydney Gámez, nuestro compañero JuanP Holguera, Alberto Brenes y Dani Arroyo– se impone en un conjunto que transmite autenticidad y talento.
La historia de Adrede comienza a escribirse hace cinco años, con guitarras de palo, conciertos recoletos y sólo dos protagonistas: Gámez y Holguera. El primero lideró, cantó y tocó la guitarra en Sobrinus, grupo de funk-rock jazzístico y virguero que publicó tres largos desde mediados de los noventa hasta su disolución en 2003. El segundo había sido apoderado de Sobrinus y parte contratante en Desofa Records, la plataforma editora creada por el recordado trío de Móstoles para poner en circulación su trabajo postrero. Ambos compartían amistad, experiencia común y gusto por el flamenco, además de una vastísima cultura musical y ganas de buscar una vía de expresión distinta a la que habían transitado hasta entonces.
Tras reclutar a Brenes (batería) y Arroyo (bajo), comienzan a actuar con asiduidad en el circuito madrileño, grabando una maqueta que puntuaba muy por encima de la media y ya contenía buena parte del material que se incluye en Adrede, un disco susceptible de llegar a todo tipo de públicos. Bendecido por el generoso despliegue promocional de Universal –sello que sí supo ver el potencial de sus canciones– y producido por Pancho Varona, José A. Romero y Emilio Mercader –equipo habituado a estampar su firma en trabajos de nuestro pop más comercial–, el primer disco de Adrede lima las agradecidas asperezas que surcaban aquella primigenia maqueta, apostando por un sonido más convencional que el desplegado en sus directos.
JuanP Holguera, nuestro interlocutor en esta entrevista, asume ese cambio en su sonido sin excusas, con la misma naturalidad con que fluyen sus canciones: “Es cierto”, admite, “se ha restado la parte más fresca o rock de las maquetas, pero también por una cuestión de medios”. “Aquellas maquetas”, prosigue Holguera, “estaban grabadas en directo, de forma más cruda. La primera idea de Pancho Varona fue grabar en directo, pero él y José A. Romero estaban fuera de España cuando empezamos la grabación, así que para cuando se reincorporaron ya habíamos grabado una parte de forma convencional, pista a pista e instrumento a instrumento, y se decidió seguir así. Eso nos ha llevado a que haya más instrumentos, arreglos y colaboraciones. A lo mejor no está bien que yo diga esto, pero sí es cierto que en algunos momentos el disco está un pelín sobreproducido. Aún así, creo que es el disco que teníamos que sacar y que suena como tiene que sonar, aunque yo pensaba que iba a sonar más americano por el tema de la masterización, pero no, la masterización ha dado más protagonismo a las voces y la sección rítmica que a las guitarras”.
Cualquiera que os haya visto en directo echará en falta esa pegada.
Yo creo que hay una diferencia muy grande entre el disco y el directo, pero es una diferencia que me gust
Madrid es un lugar muy importante para el flamenco y todos los que han sido grandes en el flamenco han tenido que pasar por aquí, empezando por Camarón y Morente
¿Convendrás que este cambio en cuanto a medios y sonido os acerca más a grupos como Estopa que a Sobrinus, no?
Sí, por supuesto, pero eso no es negativo. Nosotros hemos sido más indies que cualquiera. Me hace gracia que puedan decir que somos una mierda por salir con el respaldo de una multinacional, porque nosotros nos hemos dejado vida y dinero por salir adelante, por sacar adelante el disco de Sobrinus, por ejemplo. En fin, que me río de los indies, porque muchos todavía viven en casa de sus padres. Cuando de verdad eres independiente, te dejas tu tiempo y tu dinero en un crédito, saliendo a la carretera para lo que toque, como hemos hecho Sydney y yo con Sobrinus. Hay muchas personas que no conocen la industria por dentro, aunque les gusta hablar. No te digo que no haya músicos que tengan sus motivos para echar pestes de las multinacionales, pero no es nuestro caso, al menos de momento.
¿Es importante para vosotros llegar a medios especializados, además de a los generalistas?
Tengo muchas ganas de ver cómo valora nuestro trabajo la prensa especializada. Sería un triunfo y una satisfacción enorme que la prensa especializada nos tomara en serio y nos valorara de forma justa. Y siendo lo más objetivo que puedo, creo que la única forma de hacer justicia a nuestro trabajo es valorarlo positivamente, porque tenemos buenas canciones y utilizamos un lenguaje bastante distinto al de los demás.
En eso estoy de acuerdo, pero creo que también manejáis unos referentes netamente españoles. ¿Con quién compartís un espacio común?
Si te soy sincero creo que estamos solos. No somos un grupo de fusión, no tenemos nada que ver con ese sonido. Hacemos rock, un rock muy de aquí. Todos hemos usado referentes anglosajones en otros momentos de nuestra trayectoria, pero al empezar con Adrede tanto Sydney como yo queríamos hacer algo que sonara a cosas de aquí. El rock no se ha inventado en España y los grandes referentes de los grupos de rock españoles son de fuera, anglosajones. Queríamos hacer algo que, escuchado por alguien de fuera, sonara autóctono. Y no por nacionalismo ni nada de eso, que a mí me la suda toda esa historia, sino porque es lo que apetecía y lo que he mamao.
Yo escuchaba cantar copla a mi madre cuando era pequeñito; mi padre no escuchaba a Led Zeppelin, sino a Los Canarios, Los Diablos, Los Chichos y Los Chunguitos… y mira que grupos como Los Canarios o Los Diablos también tenían su ascendente anglosajón, pero queríamos expresar de una forma más autóctona, aunque también haya sido importante en nuestra educación todo el pop sajón. Todo el pop, el hardcore y el metal sajón ya lo hemos mamao, así que queríamos hacer otra cosa, algo más castizo, quizá. No hacemos el rock aflamencado a la manera de Estopa o Melendi, que al fin y al cabo imitan al Lichis de La Cabra Mecánica, que dentro de ese estilo a mí me parece el mejor con diferencia.
Nosotros hemos sido más indies que cualquiera. Me hace gracia que puedan decir que somos una mierda por salir con el respaldo de una multinacional
Creo que el casticismo es una de las claves de vuestro discurso. Si extirpas el deje flamenco de la mayoría de las canciones, lo que queda es algo muy madrileño, muy de Josele Santiago o del Lichis. Y hablo del manejo del lenguaje, no del sonido.
Sydney y yo somos muy fans de Los Enemigos; Brenes y Dani no han escuchado rock en castellano. Pero no nos olvidemos del flamenco, que Madrid es un lugar muy importante para el flamenco y todos los que han sido grandes en el flamenco han tenido que pasar por aquí, empezando por Camarón y Morente.
Pero eso tiene cierto punto estructural…
Sí, pero independientemente de ello, aquí hay muchos artistas importantes. Aquí también se respira el flamenco, vaya. Nuestro casticismo está en la forma de cantar y expresar. No cantamos con acento andaluz, sino con acento de Madrid, aunque aflamencao. Lo de Josele Santiago pues no sé…lo del Lichis lo veo más claro, aunque sólo de vez en cuando.
Muchas de las canciones de este disco tienen tres y cuatro años, ¿cómo suenan las nuevas?
Más rockeras, están saliendo con más caña. La última que hemos preparado es más relajada, pero el resto tira más hacia el rock, que apetece bastante ahora mismo.
Pero sin pisar el tubescreamer…
De momento sí, aunque en los últimos conciertos sí que he pisado la distorsión para la traca final. Con la emoción del directo se me va de las manos y ya he tenido algún percance con la guitarra. Pero apostamos más por el sonido limpio, nos gusta más que la intención y la intensidad las comandemos nosotros. Nunca he usado pedales; sí distorsión, pero nada más. Tampoco hace falta, creo que si sabes cómo y cuando apretar las tuercas, suena potente sin necesidad de unos efectos. En esas estamos, aunque igual mañana empiezo a tirar de distorsión, vete a saber.
Uno de los principales hallazgos de vuestro sonido es que las guitarras suenen limpias.
Sí, y eso que en el disco hay más distorsión… en “Porque es mío” o “Libre” hay distorsión, aunque tampoco varía mucho el resultado. Quizá el próximo suene más como las maquetas.
¿Con todo el tiempo que ha pasado desde que teníais las canciones hasta que ha salido el disco, no tenéis prisa por sacar ya el segundo, por dar salida a nuevas canciones?
La verdad es que no. De hecho es algo que me gustará tomarme con muchísima calma. Me gustaría que ese segundo disco tuviera el mejor repertorio posible, poder darle vueltas y descartar. Lo que no me gustaría es tener que hacer un disco por cojones. Siempre estamos trabajando con riffs, con melodías… casi todos los días se te ocurre algo y poco a poco lo vas dando forma hasta que lo llevas al local de ensayo. El que hace canciones lo hace siempre, pero lo suyo es trabajar sin prisa.
Habida cuenta de lo mucho que os ha costado llegar aquí, ¿que esto dure lo que tenga que durar, o que dure a toda costa?
No, las cosas hay que sentirlas, tener la necesidad de hacerlas. Esto durará hasta que sea, si todo va bien y mantenemos la ilusión como ahora, pues muy bien, y si no pus a otra cosa. Pero prefiero no pensar así, si te digo la verdad prefiero disfrutar de todo lo bueno que nos está pasando ahora y nada más. Queríamos que esto pasara tal cual nos está pasando, así que todo lo que te puedo decir es positivo. Aunque mañana nadie se acuerde de nosotros, que<